1.
Reflexión
del día
Respuestas desde el Corazón.
Meditaciones diarias para adictos al sexo
“Por eso confiaré en ti siempre, aunque pueda parecer que estoy
perdido y en el valle de la muerte. No temeré porque tú siempre estás conmigo,
y tú nunca me dejarás afrontar los peligros solo”.
Thomas
Merton.
Muchos de nosotros hemos sentido, algunas veces,
que no sabemos a dónde vamos. Tal vez acabamos de hacer un cambio importante,
como dejar un trabajo o una relación. Tal vez nos sintamos lejos de nuestro
Poder Superior, y no sepamos cómo volver a acércanos. O tal vez estemos
entrando en una nueva etapa de la recuperación, que –con frecuencia- implica un
compromiso mayor con nuestro programa e inseguridad con respecto al futuro.
Durante el tiempo en que no tenemos
respuestas, puede ser suficiente el simple hecho de preguntar. Nuestra
tendencia, como adictos al sexo, es estar en control, poner nuestras mentes a
trabajar y descifrar las cosas. Pero algunas cosas, sencillamente, no pueden
ser manejadas sólo con lógica. Todo lo que podemos hacer es preguntar, tener fe
en la revelación que nos dé nuestro Poder Superior, y soltar la circunstancia.
Encontramos nueva fe, trabajando durante esas
situaciones de las que no tenemos respuesta inmediatamente. Parte de las
maravillas de la vida es el misterio. Requiere fe, no sólo aceptarlo, sino
abrazarlo y amarlo.
“La vida es un signo de interrogación. Hoy es un día
para aceptar y valorar eso en mi vida”.
2.
Tema
EN RECUPERACION DE SENTIRME RECHAZADO
Articulo tomado de: the
Journal ASAA
Siempre me he encontrado
paralizado por el miedo al pensar en cualquier cosa que me lleve hacia la
intimidad en una relación. Al mismo tiempo parezco no tenerle miedo a nada,
sobretodo después de varias relaciones destructivas que me dejaron importantes
cicatrices. No importaba que dirección la destrucción tomara. No hubo intención
maliciosa en la mayoría de los casos, pero nunca consideré realmente quien
estaba en la línea de fuego.
Desde el comienzo de mi vida
puedo decir que nunca me sentí seguro alrededor de gente. Siempre esperé la
aparición de la traición a pesar de que esta formó solo parte de una pequeña
fracción de mi experiencia infantil. Siempre fue así de simple para mi. Siempre estuve hambriento de intimidad.
Cuando me encontré cercano a otra persona, especialmente alguien que fuese
socialmente aceptada, me sentí aceptado
yo también. Si yo era sujeto al engaño, al abandono o al rechazo de la persona
me sentía que no podía ser aceptado. Claramente recuerdo un número de
experiencias que se dieron temprano en mi vida.
El dolor las hizo fáciles de recordar. Yo supe que al evitar intimidad
también evitaría la angustia y la confusión del rechazo. De alguna forma yo
equiparaba el rechazo de una persona como algo inmensamente poderoso; el
rechazo de la sociedad, el rechazo del universo y de Dios. Las únicas palabras
que había escuchado para esta clase de sentimiento eran las palabras que usaban
mi familia y amigos; “raro”, “asqueroso”, “degenerado”, “depravado”. Palabras
que yo usaba inadvertidamente en mis propios comentarios con otros.
Nada de esto se ha ido
completamente, pero he hecho progresos al respecto. Mi percepción es que varios
tipos de trabajo han traído cambios profundos que hicieron darme cuenta del
poder conmigo mismo. Este poder del que hablo puede ser pensado como un grupo
de libertades. En vez de mis usuales tácticas de “pegar y huir” como por
ejemplo conversaciones muy intimas con personas que jamás volvería a ver,
cortas relaciones sexuales o episodios de voyeurismo, ahora, puedo decir que me
puedo quedar tranquilo en una situación de intimidad. Ahora no es inusual para mí darle la
bienvenida a la intimidad de familia y amigos sin las agendas para escapar o
posiblemente ser abandonado mas tarde. Resumiendo, soy libre de dar amor a
otros sin tener desmedidos sentimientos de temor.
La ilusión de haber terminado
la recuperación es una fantasía que no puedo darme el lujo de tener. Los viejos
miedos están muy enraizados en mí. Ellos tratan de manejarme de vez en cuando.
Es importante expresar el camino de mi propio proceso a tomado. Comenzó ocho
años atrás. Yo estaba viviendo solo, literal y figurativamente hablando. Una
persona que era el objeto de mi pasión me preguntó, “¿Por qué no te dejas ser
tú mismo?” Yo no sabía que era lo que ella quería decir pero su pregunta me
dejó una huella. Un año más tarde me encontré en el inicio de mi recuperación a
través de terapia con un psicólogo.
El Programa de los Doce
Pasos ha sido crucial. No hubo mejor forma de intervención por parte de un
Poder Superior que tomara el control de cosas que nunca yo había podido controlar.
Estas eran las partes que yo quería cambiar pero siempre la destrucción
proseguía a cualquier tentativa que yo realizara al respecto. Mis padrinos me
ofrecieron esperanza. Ellos también me dieron dirección. A través del
inventario de los Pasos aprendí de la interdependencia de mi adicción y mi
aislamiento. También aprendí que poderosos y destructivos eran estos. El miedo se tornó en parálisis,
desesperación, vergüenza, enojo y finalmente odio. Yo te odié y me odié, odié
mi condición, la condición humana. Así mismo ocurrió.
Hubo gente a lo largo de
estos años que me enseño a desarrollar relaciones, a tomar el riesgo de
sentirme disponible y a evitar lo que era potencialmente dañino y realmente
innecesario. Me uní a un grupo, comencé a realizar llamadas y a hacer servicio.
El tener las responsabilidades de servicio en varios grupos me dio el sentido
de pertenencia que tanto quería.
Cuando estuve listo, cada
persona y cada oportunidad fueron traídas a mi vida para enseñarme la próxima
lección. Además de la terapia participé en talleres, grupos de interés y
escuché a personas de las que supe que eran libres en formas que me hubiese
sido imposible ver antes en mi vida. A cierto punto unos pocos conceptos como
el centro de los miedos y las creencias, el descreimiento del sentido de
abundancia y la anorexia social fueron dispuestos a mi alcance.
Mi anorexia social era una
inhabilidad compulsiva de conectar con otras personas, dar o recibir amor.
Según el Diccionario Oxford la raíz
griega de la palabra anorexia es orekhtos, que significa búsqueda, deseo u
hambre de… La adición del prefijo “a” crea el sentido opuesto. La persona de la
cual me pensaba como enamorado me había dicho esto ocho años atrás.
Definitivamente yo no estaba presente para recibir el mensaje. Aprendí acerca
de anorexia social a través de las reuniones de ASAA y de conferencias por las
cuales siento mucho agradecimiento. Un excesivo descreimiento me mantuvo
ocupado tratando de conseguir mas de lo que yo consideraba que necesitaba en
vez de confiar que hay suficiente amor, suficiente seguridad, suficiente tiempo
y recursos para vivir la vida a pleno. Mis necesidades han sido dadas
libremente. Ellas son regalos y por siempre lo serán. Las había desechado.
El combustible que me
mantuvo en movimiento y tratando de recuperar lo perdido fue el centro de mis
miedos y creencias. Estas fueron cosas que los Pasos me aclararon, al igual que
aquellas cosas que me mantenían la vida
ocupada cazándome mi propia cola. Estas cosas correspondían a mi
parálisis. Soy libre. Yo se quien soy. Intuitivamente se que es lo que debo
hacer y saber. Cuando fallo, me caigo de espaldas sobre las mismas personas, la
relación con mi Poder Superior y en el grupo de herramientas que originalmente
me liberaron.
Anónimo
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