lunes, 24 de septiembre de 2012

Los Daños Físicos y Emocionales

Los Daños Físicos y Emocionales

Del libro de Sexolicos Anónimos pág. 32

 

Nadie está en condiciones de enumerar todos los efectos secundarios que la lujuria, el sexo o la adicción a la pareja pueden producir. Todavía nos queda mucho por aprender. Consecuencias obvias son cualquiera de las innumerables enfermedades venéreas. Muchos sufrimos de impotencia o frigidez como resultado de nuestra adicción al sexo y al amor. Pero una gran cantidad de efectos de diferente tipo, que sólo hoy estamos en condiciones de comenzar a identificar, nos acompañaron en nuestro calamitoso camino hacia la ruina sexual y emocional: la autoobsesión, el autoodio, el autocastigo, la ira, la pérdida del control emocional, el aislamiento y la disminución de nuestra capacidad de relacionamos con los demás, de concentramos y de funcionar. Nuestra enfermedad abrió la puerta a una multitud de desórdenes de tipo espiritual, emocional y mental que aumentaban a medida que la adicción avanzaba.

 

Es como si en determinadas etapas la totalidad de nuestro ser nos exigiese que parásemos y nos advirtiera que nos estábamos destrozando a nosotros mismos. La sobriedad sexual posibilita la recuperación, y es a partir de entonces cuando el proceso de curación comienza. Nos sentimos mejor física, emocional y espiritualmente cuando estamos sobrios y los principios de los pasos son una realidad en nuestras vidas.

 

SEPTIEMBRE 24

Respuestas desde el corazón

La principal señal de genialidad no es la perfección; sino la originalidad, el abrir nuevas fronteras.

Arthur Koestler

 

Muchos de nosotros crecimos con la obsesión de luchar para obtener la perfección; y esto, a veces, implicaba imitar el estilo de vida de alguien que pudiera servirnos de ejemplo. Adoptamos altos niveles de otros y de pronto los aplicamos a nosotros mismos.

 

Cuando no cumplimos con esos niveles, nos criticamos con dureza. Llegamos a convencernos de que, ya que no somos santos, debimos haber caído de cualquier gracia divina; nos oponemos a nosotros mismos. ¡Seguramente nadie vale tan poco como nosotros! Hemos fallado nuevamente, actuando. ¿Quien podría amarnos si supieran lo que realmente somos?

 

¿Por qué insistimos en juzgarnos bajo niveles imposibles de alcanzar? ¿Por qué queremos ser como otras personas? ¿Por qué no buscamos lo que nos hace ser originales y dignos de recibir amor y cuidados? Así dejaríamos de seguir con la vista en el suelo, podríamos ver al mundo a la cara porque sabríamos quienes somos. ¿Quien? Nosotros mismos.

 

No quiero ser perfecto. Quiero ser humano, quiero ser yo mismo.

 

 

 




NO PIDAS A DIOS QUE GUÍE TUS PASOS, SI NO TIENES LA INTENCIÓN DE MOVER TUS PIES...Dove 

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